¿En que sueña Scorsese?


He recuperado el fotograma de una película de Akira Kurosawa, por algo meramente anecdortico pero chocante.
Desde luego que "Dreams" es mucho más que esto, pero me pareció sesacional encontrarme a Martin Scorsese interpretando a Vincent Van Gogh en uno de los ocho cortometrajes que completan una de las últimas obras de Kurosawa.
Digo sensacional, porque por los años 90, cuando el cine oriental no estaba precisamente en alza, nos encontramos con una especie de simbiosis perfecta entre el mostruo americano y el japones, digno de una gran batalla de "locos", incluyendo al pintor neerlandés.

Drive. Nicolas Winding Refn


Da gustito pagar dinero por ver dos horas de buena dirección, luz e imagen cuidadas y sonido sugerente, en una perfecta sintonía audiovisual.
Tiene aires de road movie de hoy con una estética ochentena, pero con un tipo duro de verdad, de los de antes. De hecho, el protagonista de la cinta podría ser el álter ego de Travis Bickle.
Ryan Gosling interpreta a un personaje discreto y reservado, maneja los tiempos y miradas de manera maestra y desde luego que es la herramienta perfecta para poner en marcha un trasfondo literario con mucha miga.


¿Quién dijo que el escorpión no puede probar el amor? Puede hacerlo, pero cada uno es lo que es, y tendrá que soportar las dificultades propias de su naturaleza violenta, así como la de sus depredadores que vuelan por encima subestimando su letalidad. Aunque no es una película violenta, alguna de las secuencias puede resultar un poco gore, pero es lo que toca cuando te enfrentas ante tal depredador.

Como el guión está inspirado en una fábula popular, aquí la tenéis por si queréis expoliar la peli.

El escorpión y la rana.
Había una vez una rana sentada en la orilla de un río, cuando se le acercó un escorpión que le dijo: —Amiga rana, ¿puedes ayudarme a cruzar el río? Puedes llevarme a tu espalda… —¿Que te lleve a mi espalda? —contestó la rana—. ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco! Si te llevo a mi espalda, sacarás tu aguijón, me picarás y me matarás. Lo siento, pero no puede ser. —No seas tonta —le respondió entonces el escorpión—. ¿No ves que si te pincho con mi aguijón, te hundirás en el agua y que yo, como no sé nadar, también me ahogaré?
Y la rana, después de pensárselo mucho se dijo a sí misma: —Si este escorpión me pica a la mitad del río, nos ahogamos los dos. No creo que sea tan tonto como para hacerlo. Y entonces, la rana se dirigió al escorpión y le dijo: —Mira, escorpión. Lo he estado pensando y te voy a ayudar a cruzar el río. El escorpión se colocó sobre la resbaladiza espalda de la rana y empezaron juntos a cruzar el río.
Cuando habían llegado a la mitad del trayecto, en una zona del río donde había remolinos, el escorpión picó con su aguijón a la rana. De repente la rana sintió un fuerte picotazo y cómo el veneno mortal se extendía por su cuerpo. Y mientras se ahogaba, y veía cómo también con ella se ahogaba el escorpión, pudo sacar las últimas fuerzas que le quedaban para decirle: —No entiendo nada… ¿Por qué lo has hecho? Tú también vas a morir. Y entonces, el escorpión la miró y le respondió: —Lo siento ranita. Es mi naturaleza, es mi esencia, no he podido evitarlo, no puedo dejar de ser quien soy, ni actuar en contra de mi naturaleza, de mi costumbre y de otra forma distinta a como he aprendido a comportarme. Y poco después de decir esto, desaparecieron los dos, el escorpión y la rana, debajo de las aguas del río.

Hierro 3. Kim Ki-duk


Una de las tres mejores películas que vi en el 2011 sin ningún género de dudas.
Puramente Kim Ki-duk, producida y escrita por él mismo en un mes, rodada en dieciséis días y montada en otros diez.
¿Cómo es posible decir tanto sin una palabra? Pero literalmente sin una palabra. Un cuento de amor, como nos acostumbra el director, pero desde una mirada totalmente nueva, como también nos acostumbra.
Aunque sin tanta violencia como en anteriores películas, Hierro 3 es una historia de soledades, soledad con acompañamiento, generosidad, casualidades, poesía, magia; una historia completa, más no debería decir.


Sin expoliar la película, en los primeros minutos de ella se nos presenta a Tae-suk, un trotamundos con un ingenioso sistema para tomar prestada la casa de personas que están temporalmente fuera de ellas.
Su filosofía o alguna profunda herida, le hace renunciar al consumismo y la ambición propia de estos días y durante su estancia en las casas, arregla objetos estropeados e incluso lava la ropa de sus dueños ausentes, siempre sin robar nada y dejándolo todo impoluto antes de irse.


En una de esas casas se topa con Sun-hwa, una chica maltratada por un hombre con el sentimiento de la propiedad fuera de control.
Ella es la única que descubre el modo de vida de Tae-suk y sin preguntas ni exigencias, juntos siguen ese modo de vida pero no sin dificultades.
Amar en silencio y ausente para los demás, es el propósito de Tae-suk.
Un final poético y perfecto. Bien Kim, bien por Kim.

Todos los cameos de Alfred Hitchcock


Quizás no haga justicia al genial Hitchcock haciendo una entrada tan poco analista de su obra, pero es algo que me apetecía hacer desde mis tiempos mozos de cinéfilo. Ya que su web oficial aún no está publicada, aprovecho para sacarle aún más partido al dineral que me costó la filmografía en dvd.
Uno de los creadores de las reglas de la narración cinematográfica apareció en 39 de sus películas para deleite de sus fans. Tanta expectación creó con este sello personal, que en sus últimas obras tuvo que aparecer descaradamente en los primeros minutos para que los espectadores no se despistasen de la trama principal.
En esta colección de fotogramas también incluyo el curioso y a la vez dudoso cameo que nunca se confirmó oficialmente que el director realizó vestido de mujer en una peluquería.


1927 El enemigo de las rubias (The Lodger. A Story of the London fog)
A la izquierda, de espaldas en la redacción de un periódico
y a la derecha, el hombre que asoma el brazo entre la multitud.

1927 Dudosa virtud (Easy Virtue)
Con un bastón en la mano saliendo de la cancha de tenis.

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Hijos de los hombres. Alfonso Cuarón




Algún día esta película estará, sin ninguna duda, entre las mejores películas de ciencia ficción de la historia, junto con "Blade Runner" o "2001 Odisea en el espacio" entre otras.

Nuestros últimos momentos en la tierra son una buena excusa para sacar lo peor o lo mejor del ser humano. El cine de ciencia ficción siempre me parece una herramienta perfecta para poner en ese tipo de situaciones límite al hombre, el cual siempre me sorprende por su capacidad de adaptación para bien o para mal.



Los medios de comunicación son los encargados de ponerte en situación en el primer minuto de la cinta; la muerte del hombre más joven de la tierra con la edad de 18 años, es un motivo para reforzar la desesperanza del futuro de la humanidad que lleva esos mismos años sin ver nacer a un bebe.

La desaparición lenta de nuestra raza hace que el mundo entre en caos y los gobiernos sucumban a las múltiples guerras civiles por todo el mundo, que luchan por encontrar a los responsables de la debacle.



Inglaterra, el último gobierno en pie, intenta instaurar un control brutal sobre la inmigración. Una vez leí que el problema no es la inmigración, sino la pobreza; todo ser humano en la tierra tiene derecho a buscar una vida mejor. En el caso de esta película, la superpoblación lleva a instaurar un control inhumano en las fronteras.


Una mujer embarazada en este caos puede ser el arma más mortífera a favor de los rebeldes, los gobiernos o para los medios de comunicación. Después de todo es un hijo para una madre y el espectador llega a convertirse en padre de la criatura.


Genialmente filmada, trepidante y con unos planos secuencia espectaculares, Cuarón también nos da una buena dosis de malos malísimos, explosiones, persecuciones y tiros. Pero sobre todo, un final que te da una torta en la cara para reaccionar y así tomarte un respiro para, con calma, responderte todo lo que el director pregunta durante la película.



La interpretación de Clive Owen es enorme, casi nunca nos defrauda en la elección de las pelis donde trabaja; pero la verdad es que todos están muy bien, Julianne Moore y Michael Caine se comen el papel.

Punch-Drunk Love. Paul Thomas Anderson


Comedia + romántica + Adam Sandler + norteamérica, serían los factores que suman un excremento fílmico norteamericano, pero Punch-Drunk Love sería la excepción que confirma esa regla.
Creo que para ver este tipo de comedia hay que tener cierta flexibilidad a la hora de captar los "chistes"; son las sutilezas lo que hacen especial a esta película.


Acostumbrados a reirnos del mal ajeno, el personaje que interpreta Adam Sandler tiene todas las papeletas para "reirse de él". Éste está lleno de complejos y manías creados por un entorno que simplemente no acepta las diferencias de los demás. Esto le hace estar sobrepasado por la vida y sus costumbres sociales.

Paul Thomas Anderson nos da una visión del amor exquisitamente caníbal en una de las secuencias más divertidas.



Barry: I'm lookin' at your face and I just wanna smash it. I just wanna fuckin' smash it with a sledgehammer and squeeze it. You're so pretty. 
Lena: I want to chew your face, and I want to scoop out your eyes and I want to eat them and chew them and suck on them.  
Barry: OK. This is funny. This is nice.

Sublime la aportación musical de Jon Brion que consigue crear un ambiente tan enajenado como los propios protagonistas.

Confessions. Tetsuya Nakashima


Estoy de suerte, mis fuentes cinéfilas dieron en el clavo con la película de un director desconocido para mi. Seguro que no lo despistaré de ahora en adelante.
"Confessions" sorprende a primera vista con un tratamiento de las imágenes muy cuidado y aunque parezca que el director abusa del "slow motion", está muy justificado, ya que gran parte de la película transcurre en "flash back" y en alguna que otra ensoñación. El desenfoque selectivo y la maestría en la utilización de la profundidad de campo está presente en parte de estas secuencias proporcionando una estética muy bella.


Parece que la venganza es un sentimiento arraigado en oriente, pero al contrario de lo que se suele decir, en este caso la venganza se sirve en un plato exquisitamente cálido.
Nakashima nos muestra con una claridad muy poco habitual lo peor que puede haber en la mente de cualquier adolescente acomplejado, junto con el conocimiento que tienen estos chicos hacia la impunidad de la que gozan ante la ley. Lo inusual de esta cinta, es que la venganza va dirigida directamente a los menores por su dolida profesora, que es víctima del acto más horrible que puede trastornar a una madre.



La película está llena de giros inesperados, cada cual más siniestro, pero también nos lanza varias perlas, como la reacción ante SIDA en la población moderna o los problemas de comunicacíon existentes entre padres, profesores e hijos.
Aunque la crítica más esplícita es hacia los medios de comunicadción que encumbran al estrellato a los jóvenes protagonistas de acciones violentas; se me ocurren algunos medios de nuestro país que diariamente cuentan con titulares parecidos, pero esto ya es otro tema.